
Cuando iba de paseo y me encontré a mi perrito,
lo ví como un peluche debajo de un cochecito.
Lo cogí en mis brazos bien acurrucadito,
cuando se escuchó un ladrido, ¡ ese era mi perrito !
Lo llevé a mi casa dándole mimitos,
y una vez en ella lo puse en un escaloncito.
Mi perrito ladró tres veces, queriendo decir,
¡ qué alegría de volver a verte !